LAS IMÁGENES DE CÁMARAS DE SEGURIDAD SERVIRÁN COMO PRUEBA DE DESPIDO

El último fallo del pleno del Tribunal Supremo de 31/01/2017 sobre este asunto establece como criterio definitivo que las imágenes obtenidas con una videocámara instalada en un lugar de trabajo son válidas como prueba para despedir a un empleado, a pesar de que éste no haya dado su consentimiento explícito para la grabación. Basta que, los trabajadores y sus respectivos representantes laborales hayan sido informados de la presencia de las cámaras  y de su ubicación aproximada por la simple existencia de los correspondientes carteles.

 

La sentencia del Supremo aporta, además, importantes matices al criterio de prueba al establecer que las filmaciones en ningún caso pueden usarse para controlar la efectividad del empleado en su puesto de trabajo, las ausencias del mismo o la pérdida de tiempo. “Una cosa es la seguridad y otra muy distinta el control del trabajo”. En este sentido, se insiste en que las áreas de descanso del centro de trabajo, zonas de acceso a vestuarios o los servicios no deben estar dotados de cámaras de grabación porque éstas sí vulneran el derecho a la intimidad de los empleados.

 

Así pues  las imágenes de las cámaras de seguridad que frecuentemente son prueba definitiva  de hurtos o apropiación indebida en ámbitos como, los supermercados y grandes superficies, joyerías o negocios mayoristas, entidades financieras… y en hostelería, donde lo que más abunda es la falta de registro de los pedidos, a partir de dicha Sentencia se consideran prueba fehaciente para instar un despido.